Basando su investigación en el Códice Florentino, los autores López Austin y López Luján hablan de la ubicación de Coaxalpan y Apetlac, dos lugares en la parte inferior y occidental del templo de Huitzilopochtli, importante por sus papeles en el ritual del sacrificio de cautivos (307). El Coaxalpan (citando al Códice Florentino) "era un espacio que había entre las gradas del cu y el patio abaxo, al cual espacio subía por cinco o seis gradas" (304–305). Los autores continúan: "según el mito del nacimiento de Huitzilopochtli, el coaxalpan antecede al apétlac en la ascención del Coatépec. Esto mismo se observa en la secuencia ritual de panquetzaliztli. Allí eran ofrecidos los hombres que serían inmolados al día siguiente. Los llevaban al 'lugar de la arena de la serpiente'...." Luego, "al día siguiente las víctimas eran conducidas al apétlac, donde continuaba el ritual preparatorio. Después los subían para extraerles el corazón en la cúspide del la pirámide, y sus restos mortales eran arrojados desde la altura para rodar por toda la escalinata y caer precisamente en el apétlac" (307). Ampliando la explicación, los autores dicen: "el apétlac es la boca donde los dioses reciben su alimento, y es la boca del manantial sagrado donde las aguas surgen, se extienden, ondulan, y reverberan como se se tratara de una estera líquida. En cambio, el coaxalpan linda con el ecúmeno, representado por la plaza que rodea a la pirámide, es el abanico de arena del manantial, el extremo donde se acumulan los sedimentos extraídos por el agua, donde se vierten los dones divinos procedentes del anecúmeno. Allí se prometen a los dioses las ofrendas que entregarán los hombres" (308). (SW)
Ver: Alfredo López Austin and Leonardo López Lújan, Monte Sagrado: Templo Mayor: El cerro y la pirámide en la tradición religiosa Mesoamericana (México: UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas, INAH, 2009).
"Y habiéndolos puestos en el apétlac, luego descendía un sátrapa que venía metido dentro de una culebra de papel, el cual la traía como si ella viniera por sí. Y traía en la boca unas plumas coloradas que parecían llamas de fuego, que le salían por la boca. En llegando al apétlac, que es donde se acababan las gradas del cu, que está una mesa de un encalado grande, y de allí hasta el llano del patio hay cuatro o cinco gradas, a esta mesa llaman apétlac o itlacuayan Huitzilopuchtli. Estaba hacia la parte del oriente del cu." (Gracias a James Maffie por esta contribución. Paleografía del náhuatl original por López Austin & García Quintana, 2000. Este párrafo viene del Códice Florentino puesto en línea por el instituto de investigación Getty.)
Digital Florentine Codex, Book 9, f. 46v; https://florentinecodex.getty.edu/book/9/folio/46v.